Por María Carrillo*
México que danza; una noche en una época donde lo digital domina, presenciar un espectáculo de esta magnitud recuerda algo fundamental: hay experiencias que solo pueden vivirse en vivo.
El emblemático Teatro de la Ciudad Esperanza Iris abrió sus puertas a una de las compañías más representativas del país: el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. La cita, marcada a las 18:00 horas, no fue solo un espectáculo, sino un recorrido emocional por la identidad mexicana.
Desde el primer momento, el escenario se convirtió en un lienzo vivo donde tradición, música y color se fusionaron con precisión escénica. La gala, diseñada especialmente para el periodo vacacional de Semana Santa, ofreció un programa diverso de aproximadamente una hora con cuarenta minutos, integrando cuadros coreográficos que recorren distintas regiones del país. Un espectáculo para toda la familia.
La función del 4 de abril destacó por su capacidad de transportar al espectador. Piezas emblemáticas como Danza del Venado, Fiesta en Jalisco y Veracruz reafirmaron la esencia del ballet: representar la riqueza cultural mexicana a través de la danza. No fue simplemente una presentación artística. Fue una reafirmación de lo que el ballet representa desde su fundación en 1952: preservar y proyectar la esencia de México al mundo.
Uno de los momentos más impactantes fue la interpretación de Los mayas, una coreografía inspirada en el Popol Vuh, que combina elementos simbólicos, música potente y una estética escénica envolvente. Esta pieza, históricamente reconocida, mostró la capacidad de la compañía para evolucionar sin perder su raíz.
Otro de los aspectos sobresalientes fue la precisión técnica de los bailarines. Cada movimiento, cada transición, parecía cuidadosamente diseñado para honrar no solo la coreografía, sino también la historia detrás de cada danza.
El vestuario, vibrante y detallado, jugó un papel fundamental. No es casualidad: el ballet ha construido su legado a partir de una investigación profunda de las tradiciones mexicanas, logrando convertirlas en espectáculos escénicos de alto nivel.
La elección del Esperanza Iris no es menor. Inaugurado en 1918, este recinto es uno de los espacios culturales más importantes de la Ciudad de México. Su arquitectura, su acústica y su carga histórica aportan una dimensión adicional a la experiencia: no solo se ve danza, se vive cultura.
Constituido por la coreógrafa y bailarina mexicana Amalia Hernández, el Ballet Folklórico de México se ha consolidado como una de las compañías de danza tradicional más reconocidas a nivel internacional.
TC Análisis Informativo / CDMX, abril 2026















