Premio Nobel de Economía 2025
A diferencia de los cinco premios originales creados por Alfred Nobel en 1895 —Física, Química, Medicina, Literatura y Paz—, el llamado “Premio Nobel de Economía” no nació de su testamento. Fue instituido mucho después, en 1968, por el Banco de Suecia (Sveriges Riksbank) con motivo de su tricentenario, bajo el nombre oficial de “Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel”. Sin embargo, desde 1969 se entrega con el mismo protocolo, administración y prestigio que los Nobel tradicionales.
Detrás de esta decisión estuvo una convicción cultural profunda: reconocer que el progreso económico también es una construcción del conocimiento, una función de la innovación, las ideas y las instituciones que permiten su florecimiento.
UNA CULTURA QUE VALORA EL CONOCIMIENTO: En su origen y en su evolución, este galardón ha sido una celebración del pensamiento económico como herramienta de transformación social. Premia la comprensión de por qué unas economías prosperan y otras fracasan. Las respuestas apuntan no sólo a los recursos o la tecnología, sino a las “reglas del juego”: instituciones políticas inclusivas, estabilidad, cultura científica y calidad del Estado. El progreso —como subraya la historia económica— depende tanto de las reglas como de las ideas que esas reglas dejan crecer. En esa lógica se inscribe el Premio Nobel de Economía 2025, otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt, por sus aportes a la comprensión del crecimiento impulsado por la innovación y el cambio tecnológico.
TRES VISIONES, UN MISMO MENSAJE: De acuerdo con el anuncio oficial del Comité Nobel en Estocolmo, la mitad del premio se concedió a Joel Mokyr, historiador económico de la Universidad Northwestern (EE. UU.), “por haber identificado los factores culturales e institucionales que hacen posible el progreso tecnológico sostenido”. La otra mitad se distribuyó entre Philippe Aghion (Collège de France) y Peter Howitt (Brown University), por su desarrollo del modelo de crecimiento mediante destrucción creativa, inspirado en Joseph Schumpeter. Según esta teoría, el desarrollo depende de la constante renovación tecnológica y empresarial, en la que las innovaciones desplazan a las estructuras obsoletas, generando ciclos virtuosos de productividad.
EL VALOR DEL CONOCIMIENTO (Y DEL PREMIO): El monto total del Premio Nobel de Economía 2025 es de 11 millones de coronas suecas (SEK), equivalentes aproximadamente a 17.3 millones de pesos mexicanos, según el tipo de cambio promedio de noviembre de 2025 (1 SEK ≈ 1.57 MXN).
Su reparto fue el siguiente:
Joel Mokyr: 5.5 millones de coronas (≈ 8.65 millones de pesos)
Philippe Aghion: 2.75 millones de coronas (≈ 4.32 millones de pesos)
Peter Howitt:** 2.75 millones de coronas (≈ 4.32 millones de pesos)
El dinero se entrega libre de impuestos en Suecia, aunque los laureados deben declarar el ingreso y pagar los gravámenes correspondientes en su país de residencia. Además, cada uno puede invitar a un número limitado de familiares y acompañantes al banquete, cuyos gastos corren generalmente a cuenta del propio galardonado.
LA CEREMONIA Y SU SIMBOLISMO: Como todos los Nobel, la ceremonia se celebra el 10 de diciembre, fecha que conmemora el aniversario luctuoso de Alfred Nobel. Tiene lugar en la Sala de Conciertos de Estocolmo (Stockholm Concert Hall), en presencia del rey de Suecia y representantes de la Academia Real de Ciencias. Posteriormente, se ofrece el tradicional banquete de gala en el Ayuntamiento de Estocolmo (Stockholm City Hall), al que asisten cerca de 1 300 invitados, diplomáticos, académicos y familiares de los premiados. Durante la llamada “Semana Nobel”, los galardonados participan también en conferencias, entrevistas y encuentros con estudiantes y científicos suecos, donde comparten su trabajo y la visión de futuro que inspira su investigación.
LA MEMORIA DE LA ECONOMÍA: Más allá del reconocimiento financiero o protocolario, el mensaje central de este Nobel es profundo: la economía también tiene memoria. El progreso no se mide solo en cifras, sino en la acumulación de ideas que permiten entender y transformar el mundo.
Las naciones que aprenden a cultivar su “mercado de ideas” —donde la innovación florece dentro de instituciones inclusivas— son las que logran convertir el conocimiento en bienestar. Ese es el verdadero legado del Nobel de Economía: recordarnos que **una sociedad que valora el conocimiento construye su futuro con las herramientas del pensamiento, no solo del capital.
TC ANALISIS INFORMATIVO / CDMX noviembre 2025













