- Replantear el impuesto al alcohol; una reforma que une salud, economía y equidad
En México, el consumo de alcohol no es solo una costumbre social: es un tema de salud pública, de recaudación fiscal y de desigualdad. Bajo esta perspectiva, el Dr. Gerardo Esquivel y el Dr. Williams Peralta presentaron en El Colegio de México una propuesta que busca transformar la forma en que el Estado grava las bebidas alcohólicas, rediseñando el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para hacerlo más justo, eficiente y coherente con la realidad nacional.
Actualmente, el IEPS se aplica bajo un esquema Ad Valorem, es decir, como un porcentaje sobre el precio final: 26.5% para bebidas de hasta 14° de alcohol, 30% entre 14° y 20°, y 53% para las de mayor graduación. Aunque el sistema parece razonable, en la práctica genera distorsiones. Penaliza productos de mayor calidad, facilita la evasión —que alcanza cerca del 35%— y no se relaciona directamente con el daño a la salud, ya que grava el precio y no el contenido alcohólico. En otras palabras, recauda, pero no corrige.
La propuesta de Esquivel y Peralta consiste en migrar hacia un esquema Ad Quantum, que cobraría una cuota fija por litro de alcohol puro. Con esta medida, el impuesto se vincularía al verdadero factor de riesgo —la cantidad de alcohol— y se simplificaría la fiscalización. Además, la evasión se reduciría significativamente y la recaudación podría aumentar más del 50%, pasando de 76 mil a 118 mil millones de pesos anuales. Las bebidas de bajo costo y alta graduación subirían de precio, mientras que la cerveza, el vino o los destilados premium podrían mantener o incluso reducir su costo.
Uno de los puntos más debatidos es la supuesta regresividad del impuesto. Sin embargo, los estudios indican que el nuevo esquema sería progresivo: quienes consumen más y de mayor graduación pertenecen, en general, a los sectores de mayores ingresos. Por otro lado, los grupos populares —más expuestos al alcohol barato y adulterado— tendrían incentivos para moderar su consumo, lo que representaría un beneficio directo para la salud pública.
Durante el conversatorio celebrado el 19 de agosto de 2025, diversos especialistas coincidieron en que esta no es solo una reforma fiscal, sino una discusión política y social. El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar propuso que los ingresos del IEPS a alcohol, tabaco y azúcar se destinen directamente al sistema de salud. El Dr. José Luis Clavellina (CIEP) advirtió sobre los retos que implican los mercados oligopólicos y el mercado negro de bebidas adulteradas. El senador Francisco Chíguil expresó su compromiso para impulsar una iniciativa en el Congreso, mientras que la Dra. Economista, Daniela García Pureco recordó que un impuesto de este tipo obliga al Estado a pensar al mismo tiempo en economía y salud.
Más que una reforma técnica, se trata de una apuesta por la coherencia y la equidad: reconocer que no todo consumo tiene el mismo costo social. El reto está en decidir si México seguirá recaudando bajo inercias que no corrigen o si, finalmente, se atreverá a reformar para proteger la salud pública, reducir desigualdades y fortalecer las finanzas del Estado.
TC ANALISIS INFORMATIVO / CDMX a 9 de octubre 2025
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