Rock progresivo en la Arena CDMX; pudimos escucharlo y ver a una leyenda viviente de la música. Lo acompañaron los extraordinarios músicos : P.J. Olsson , Todd Cooper en el saxofón y vocal en algunos temas como “Psychobable”, Dany Thompson en la batería, Guy Erez en el bajo, Tom Brooks en el teclado, Dan Tracey y Jeff Kollman las guitarras; es la cantidad de elementos que puedes escuchar en cada una de sus canciones, que Parsons toque sentado en la parte alta del escenario y de vez en cuando se levante, deja que brillen con luz propia.
Pudimos escuchar Eye In the Sky, canción que, tras cuarenta años continúa sublimando, “La Sagrada Familia” que es una de las canciones favoritas de Alan Parsons y que está basada en el trabajo de Antoni Gaudí, la basílica que solo ha sido construida poco a poco con el dinero de los feligreses y que está en Barcelona, España (ciudad que dijo visitará en junio). “Limelight”, que como dato curioso Parsons comentó que era la cancion que el pensó que iba a tener mucho éxito exito y no fue así. Además un poco del “Cielito Lindo” como forma de agradecer a todos sus fans mexicanos. Tambien Piezas como Don’t Answer Me, Time, Breakdown, The Raven, Don’t Let It Show, Old and Wise. I Wouldn’t Want to Be Like You y Can’t Take It With You, entre otras
El inglés Alan Parsons oriundo de Londres (1946), conectó con el público mexicano de forma sustancial, ocasionalmente con todo el respetable de pie, conformado en su mayoría por gente más contemporánea. Su show se caracterizado por un audio impecable, y las luces -entre moradas y azules en su mayoría- también ayudan a contar una historia, que vale señalar, fueron creadas por Martin Thomas.
A la edad de 76 años reconocido en el orbe como productor cuyo camino en el universo de la música se inició por ser un escucha dotado biológicamente por una membrana timpánica que codifica mensaje negros, blancos y corcheos de otro plano. Trabajo como ingeniero de sonido en discos como el The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd y Abbey Road de The Beatles, con todo ese conocimiento musical decidió emprender una banda.
Cuando comenzó en los años 60, al ser responsable de un estudio, «no era conocido en este oficio y la verdad, no creía que esa labor fuera esencial, pero poco a poco fui descubriendo que también deberian considerarnos como artistas, porque tenemos una visión clara sobre los sonidos». Parsons siguió promoviendo su don, como siempre, de ductibilizar música y compartirla en un manufactura fina, emitiendo ritmos suaves y profundos, y lírica de nigromancia, cómo lo ha hecho en cinco décadas tras conciertos y producciones.
TC Análisis Informativo / CDMX a 12 de abril 2025
















